La Liga
La afición del Atlético de Madrid asistente ayer al Wanda Metropolitano silbó a Antoine Griezmann cuando fue relevado por Fernando Torres. Más que por su mal partido, -uno más-, el público colchonero abucheó al crack francés por sus ya varias declaraciones dejándose querer por otros clubes. Su momento, como el de Cristiano Ronaldo, es el fiel reflejo del de sus respectivos equipos.
En lo que llevamos de temporada, el delantero estrella del Atlético suma 2 goles en 810 minutos, repartidos en 10 partidos. Por otro lado, el astro portugués lleva 1 tanto con el Real Madrid tras 710 minutos disputados. Muchos menos de los que en ellos son habituales, claro está. Y como es normal, sus cuadros se ven gravemente perjudicados por ello.
¿Por qué? Porque son precisamente dos futbolistas de los que los dos citados clubes han dependido mucho en los últimos años. Aunque no sólo por eso, sino porque son dos cracks que, considerados como tal por el resto del planeta fútbol, reciben el trato que reciben precisamente por ser quienes son. Y claro, en dinámicas como las actuales quien más se resiente es el colectivo.
