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El Atlético de Madrid tiene ante sí una de las temporadas más ilusionantes de la historia. Tras la salida de Antoine Griezmann al Barcelona, el equipo dirigido por Diego Pablo Simeone se hizo con el fichaje de João Félix, por quien pagó la friolera de 120 millones de euros. Un fichaje destinado a ilusionar el inicio de un nuevo proyecto pero que no cierra la puerta a la llegada de otros fichajes de renombre.
Los colochoneros llevan todo el verano peinando el mercado de traspasos con la intención de hacerse con un jugador de ataque que haga aumentar el nivel de la plantilla en la zona ofensiva. Un jugador de garantías, que suponga un salto de calidad en la plantilla dirigida por el Cholo con el objetivo de tener mejores variantes en la parcela ofensiva. No obstante, en las oficinas del Wanda Metropolitano habrá movimiento hasta el día dos de septiembre.
Parecía que estaba todo claro en el seno del Atlético. Que con la salida de Ángel Correa sería Rodrigo Moreno el jugador que reforzase el ataque rojiblanco, pero la opción de hacerse con Christian Eriksen por un precio muy inferior a su valor de mercado hace que en la directiva del Wanda se dude entre el danés o el hispanobrasileño. A pesar de ser dos jugadores totalmente diferentes, la duda está en si lo que necesita el Atleti es un delantero o un centrocampista como es el caso del jugador del Tottenham.
Rodrigo sigue siendo el jugador que más cerca está de la entidad colchonera, ya que el Atlético cuenta con dos delanteros frente a los tres que pide el técnico argentino. La duda está ahora en si fichar a un delantero que compita la titularidad con Álvaro Morata y Diego Costa o un perfil más bajo que asuma su rol y permita la llegada del internacional danés.
El jugador todavía del Valencia sigue a la espera de que el Atlético acelere su operación salida para hacer las maletas en dirección a la capital española. Una situación que parece que se dará pronto si finalmente Kalinic se marcha cedido a la Roma y Correa traspasado al Milan.
