El Liverpool se coronó campeón en el Mundial de Clubes de la FIFA al derrotar por la mínima diferencia al Flamengo de Jorge Jesús, en un partido que se les complicó más de la cuenta ante uno de los mejores equipos del mundo. Los de Jürgen Klopp, pese a tener un encuentro complicado, lograron dominar la primera fase del encuentro a partir de una presión intensa en bloque medio y con constantes desmarques en ruptura de sus atacantes para vulnerar la defensa liderada por Pablo Mari y Rodrigo Caio, quienes se fueron acomodando en el partido poco a poco.
Pero más allá de ese partido, que solo nos servirá como un ejemplo, el Liverpool durante toda la temporada una manera de atacar bastante atractiva y que potencia a cada una de sus piezas a la hora de moverse en el terreno de juego. Y es que, hasta más que sus tres atacantes, los Reds tienen en sus laterales a sus dos principales figuras en el último tramo de la cancha debido a que ellos pisan constantemente zonas adelantadas. Con este perfil de jugadores, Klopp intenta construir una estructura que pueda potenciarlos a ambos para que sean ellos los que marquen la diferencia. Un ejemplo claro se presencia en esta imagen (vs Flamengo):

El Liverpool junta jugadores en el costado izquierdo de la cancha con la intención de tener la mayor cantidad de intérpretes para realizar la presión tras perdida y, al mismo tiempo, para poder progresar en el terreno de juego a partir del manejo de la pelota. Pero, más allá de eso, la intención principal es poder generar espacios en el costado opuesto y que sea el lateral quien ataque con agresividad y termina ejecutando el centro con tiempo y ventajas. Esta estructura, con muchos efectivos cerca de la pelota para potenciar las sociedades y el progreso con la pelota, se le denomina ataque funcional y fue utilizada, por ejemplo, por el Ajax de Amsterdam de Erik Ten Hag la temporada pasada cuando llegaron a las semifinales de la última UEFA Champions League.
Y es que también la han utilizad en diferentes partidos como contra el Sheffiled United y el Manchester City (gol de Mohamed Salah):


A partir de la pizarra de Jürgen Klopp, el Liverpool está creciendo a pasos agigantados, hasta el punto de que, más allá que su rendimiento reciente no es el mejor, es el mejor equipo del mundo y uno de los que más domina el juego a partir de sus variantes. Y es que, más allá de los nombres, lo importante para el entrenador alemán es que el sistema potencie a sus jugadores y que ellos puedan hacer, al mismo tiempo y a partir de su evolución individual, que la misma estructura pueda crecer partido a partido.