La Liga
Antes de nada, debo decir que lo que está haciendo Ernesto Valverde en el FC Barcelona tiene un mérito enorme. Tras lo sucedido la temporada pasada y lo vivido en verano ante el Real Madrid, nadie hubiera augurado que el cuadro catalán se encontraría en la situación de privilegio en que se encuentra ahora. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y es de justicia decir que el Barça tiene actualmente un problema muy importante con su juego.
Al margen del cambio de dibujo (del 4-3-3 al 4-4-2), en el que no me voy a meter porque los sistemas no son más que números, la realidad es que el Barcelona de Valverde hace semanas que no juega todo lo bien que venía demostrando. Hay que decirlo, y no pasa nada. El Barça de las últimas semanas no domina, no controla, no somete. El Barça de las últimas semanas sufre.
Inspiración de Messi al margen, la simetría del 4-4-2, la continua presencia de Paulinho y el resultadismo que parece haberse instaurado en Can Barça está llevando al conjunto azulgrana a no dominar tanto ni tan bien como lo hizo antaño. O puede que se trate sólo de un bache y de una mala racha en el juego, quién sabe.
