A muchos barcelonistas les había extrañado que Arthur Melo no hubiera gozado de minutos en los dos primeros partido de liga, pero frente a Osasuna salió al rescate del Barça con un liderazgo que no había mostrado la temporada pasada, coronado con un gol que supone su primera diana como jugador culé.
Comparado con Xavi Hernández y generando mucha ilusión tras su fichaje, la temporada pasada acabó diluyéndose y Arturo Vidal le ganó la partida. Con el fichaje de De Jong todo parecía indicar que el rol del centrocampista brasileño pasaría a un segundo plano, pero a las primeras de cambio ha demostrado que está perfectamente capacitado para llevar la batuta del Barça.
Tras ganar la copa América siendo titular indiscutible para Tite, en Pamplona salió en la segunda parte y cambió completamente la cara al equipo. Se le vio más atrevido, incisivo y rápido, superando líneas con sus transiciones y filtrando pases con mucha intención como el que dejó sólo a Carles Pérez ante el meta rival.
La competencia le ha permitido quitarse la tensión y demostrar lo que siempre se ha intuido, que es un jugador con carácter capaz de llevar el timón del Barça. Pese a que no ha empezado bien la temporada, los culés se ilusionan con un centro del campo formado por Busquets, De Jong y Arthur, que permita al Barça ser el rodillo de antaño y someter a sus rivales con fútbol control sin renunciar a la verticalidad.
A De Jong le está costando, pero Arthur parece que se ha ganado la titularidad y el experimento sin Busquets comenzó y terminó en San Mamés. Parece lógico pensar que a la vuelta del parón, frente al Valencia, los tres sean titulares en detrimento de Sergi Roberto, lejos de su mejor forma, así como de otros jugadores como Vidal o Rakitic que tendrán menos protagonismo que el pasado año.