La Liga
El Real Madrid atraviesa un momento delicado en este tramo final del año. A 30 de diciembre, el equipo no termina de transmitir sensaciones sólidas y el proyecto de Xabi Alonso sigue generando más dudas que certezas en el Santiago Bernabéu.
Los resultados han llegado de manera irregular y, aunque la clasificación no es dramática, el juego del equipo evidencia carencias estructurales que empiezan a preocupar seriamente dentro del club blanco.
El Real Madrid de Xabi Alonso, un equipo sin control en la medular
El Real Madrid de Xabi Alonso no logra dominar los partidos como históricamente ha exigido su entorno. El principal problema está claramente localizado en el centro del campo, donde el equipo sufre para organizar el juego, dar continuidad a las posesiones y controlar los ritmos. La falta de un futbolista capaz de ordenar, pausar y decidir en tres cuartos está penalizando seriamente al conjunto blanco.
Esta carencia provoca que el Real Madrid dependa en exceso de acciones individuales, especialmente de Kylian Mbappé. El francés está sosteniendo al equipo con goles decisivos que maquillan muchas actuaciones grises. Sin embargo, esa dependencia no es sostenible a largo plazo. Cuando el francés no aparece, el equipo se queda sin soluciones claras, evidenciando un problema colectivo más profundo.
A ello se suma una fragilidad defensiva impropia de un aspirante a todos los títulos. La falta de equilibrio entre líneas expone constantemente a la zaga, que se ve obligada a defender en inferioridad y con muchos metros a su espalda. Todo ello tiene un origen común: la incapacidad del centro del campo para proteger y dar sentido al juego.
Luka Modric brilla en San Siro mientras el Bernabéu se lamenta
Mientras el Real Madrid busca respuestas, Luka Modric vive una segunda juventud lejos de Chamartín. Tras finalizar contrato en verano, el croata decidió emprender una nueva aventura en el AC Milan, donde se ha convertido en una de las grandes referencias del equipo italiano.
En San Siro, Modric está firmando actuaciones estelares que han impulsado al Milan hasta los puestos altos de la Serie A, situándose a solo un punto del liderato. Su capacidad para manejar los tiempos, filtrar pases imposibles y liderar desde la experiencia está marcando la diferencia en Italia.

El contraste es evidente. Mientras Modric domina partidos en la élite europea, el Real Madrid sufre precisamente en el apartado donde el croata siempre fue diferencial. En los despachos del club y en parte de la afición, comienza a instalarse la sensación de que su salida fue prematura y que su presencia habría aliviado muchos de los problemas actuales.
Un error estratégico que condiciona el presente del Real Madrid
La decisión de no renovar a Luka Modric se tomó pensando en una transición natural que, de momento, no se ha producido. El Real Madrid apostó por rejuvenecer la plantilla y dar el mando del centro del campo a otros perfiles, pero la realidad es que ninguno ha conseguido asumir el rol que el croata desempeñó durante más de una década.
Xabi Alonso se encuentra ahora ante un desafío mayúsculo. Debe encontrar soluciones internas o ajustar su sistema para compensar una ausencia que se nota cada jornada. La plantilla tiene talento, pero carece de un director de orquesta capaz de ordenar al equipo en los momentos clave.
En el Santiago Bernabéu, observando el rendimiento de Luka Modric en Milán y los problemas actuales del equipo, el lamento es cada vez más evidente. Un año más del croata podría haber sido el puente perfecto hacia una transición ordenada. Ahora, el Real Madrid paga la factura de una decisión que, vista con perspectiva, parece haber llegado demasiado pronto.
