La Liga
Que Pep es uno de los mejores entrenadores del mundo es algo indiscutible. El técnico catalán revolucionó el mundo del fútbol con un estilo ganador y novedoso, aunque asentado sobre los principios básicos del cruyffismo. La combinación con el balón, el toque productivo, la alta posesión en zonas de peligro y el juego vertical de mediocampo en adelante, son algunas de las claves del estilo de Pep. En clave de jugadores, De Bruyne actuó de forma muy resaltante en el esquema de Guardiola.
Sobre todo, una de las claves más importantes de la victoria del Manchester City en el Santiago Bernabéu fue la circulación de balón. Los británicos fueron superiores y se acabaron llevando el encuentro porque su rival ni supo ni pudo contrarrestar el rápido movimiento del esférico.
Otra clave táctica importante fue la entrada de Gabriel Jesús. El brasileño sorprendió en el once de un Guardiola que dejó en la banca al Kun Agüero, una sorpresa para muchos pero con una explicación más que clara. El ariete presionaba cayendo a banda la recurrida salida de balón del Real Madrid por el flanco de Dani Carvajal. Una carrera, una presión, un robo, un balón más para atacar y para hacer daño al rival.
Del mismo modo, si observamos el encuentro que ayer realizó el City de Pep, no fue de su estilo más propio. De hecho, el equipo skyblue refusó en muchas fases del encuentro de su estilo más habitual, buscando un juego más directo que dañara la adelantada defensa blanca. Una masterclass, en definitiva, desde el banquillo. Una más.
