La Liga
El Atlético de Madrid y su afición celebraron en junio del año pasado la decisión de Antoine Griezmann de permanecer en el equipo rojiblanco, a pesar de la voluntad del FC Barcelona de pagar la cláusula de rescisión del delantero: 100 millones de euros.
La renovación del contrato de Griezmann fue una victoria del ‘Atleti’ en el mercado de fichajes, pero las consecuencias económicas del aumento salarial del jugador francés están aflorando en los últimos meses. Y el resultado colectivo puede ser incluso peor que la temida marcha de Griezmann por 100 millones.
Jan Oblak, cuya cláusula de rescisión se corresponde con esta cantidad, espera desde hace varios meses que el club le realice una oferta satisfactoria para renovar su contrato. Lucas Hernández, con una cláusula de 80 millones, duda sobre su futuro tras haber recibido una gran oferta del Bayern de Múnich. Además, la continuidad de Diego Godín y Filipe Luis, cuyos contratos terminan el 30 de junio, está en el aire. En el caso del central uruguayo, una oferta del Inter de Milán complica su permanencia en el Atlético.
La extraordinaria importancia de Griezmann en el equipo rojiblanco es incuestionable, pero el club, económicamente limitado por la renovación del delantero, corre el riesgo de perder buena parte de los cimientos con los que Simeone ha construido un bloque defensivamente admirado.
