El FC Barcelona lleva tres decepciones en tres años. Tras caer eliminados ante la Roma y el Liverpool en Champions League en las dos últimas ediciones, los blaugrana han sido eliminados de la Supercopa de España por el Atlético de Madrid. Ernesto Valverde está en la cuerda floja y Xavi Hernández amenaza con ser el que ocupe su puesto, pero ¿nadie se ha preguntado por qué ahora y no después de los ridículos en Champions? La fórmula de traer un ex jugador para que se haga cargo del banquillo, que sirvió de forma tan exitosa al Real Madrid con el retorno de Zinedine Zidane, es un movimiento arriesgado. Xavi no tiene experiencia como entrenador en las grandes ligas, y el vestuario del FC Barcelona es un polvorín.
Al hecho de que los jugadores no están con su entrenador se suma que Messi es de los pocos jugadores que hace algo por el Barcelona. La imagen del astro argentino con los brazos en jarra tras perder un encuentro importante se ha convertido en una tónica habitual. Con Suárez a punto de pasar por el quirófano y Griezmann sin encontrar su hueco en el esquema de Valverde (no se asocia como en el Atleti ni se encuentra cómodo jugando de extremo), Messi es la única esperanza del club para lograr algo importante. ¿Es caer en el tópico decir esto? Si. Lo que es indudable es que el FC Barcelona necesita un empuje colectivo en partidos como la semifinal ante el Atlético más que esperar una reacción estelar del delantero argentino.
Otra de las grandes incógnitas del conjunto blaugrana es el centro del campo. Busquets se encuentra a un nivel inferior al que nos tiene acostumbrado desde que empezara a despuntar en la Ciudad Condal, la contención y el esquema que proponía Pep Guardiola parecen haber tocado fondo. Si a esto se suma la bajada de nivel de Frenkie De Jong con respecto a la pasada temporada, el nivel de 'cruyffismo' del club culé ha desaparecido, para desgracia de sus aficionados. Por otra parte, Piqué está en entredicho, muchos hablan de que le hace falta un competidor para que vuelva a subir el nivel, y Umtiti sin darle esa competencia necesaria, los grandes pilares del Barcelona se caen por su propio peso.
¿Y ahora qué, Barcelona? ¿Qué va a pasar con un club que necesita una renovación y no lo acepta? La tensión se puede palpar en el Camp Nou y esta temporada pinta muy oscura.