La Liga
La marcha de Neymar al PSG por 222 millones generó en el FC Barcelona la necesidad de realizar al menos un gran fichaje en agosto por motivos deportivos, económicos e incluso sociales. El resultado fue la incorporación de Ousmane Dembélé con un notable sobreprecio: 105 millones fijos y hasta 145 millones en función de variables cuyo cumplimiento resulta muy asequible.
Independientemente de que Dembélé haya sufrido dos lesiones graves, el joven extremo ha mostrado una inmadurez en el terreno de juego que no se corresponde con su precio. Por otra parte, Antoine Griezmann entraba en los planes del Barça. Cuando éste renovó el contrato con el Atlético de Madrid en junio del año pasado, el club azulgrana ya sabía que su cláusula de rescisión se reduciría a 100 millones posteriormente.
Ahora, el FC Barcelona intenta convencer a Griezmann, un delantero de más garantías que Dembélé con un precio inferior al que tuvo éste. El actual jugador del Atlético, junto a Leo Messi, Luis Suárez y Philippe Coutinho, dejaría a Dembélé sin espacio en la delantera. Incluso, la actual temporada ya manifiesta el rol secundario del joven extremo en el Barça sin Griezmann.
El adiós de Neymar creó una presión sobre el FC Barcelona que desembocó en una decisión precipitada para silenciar las críticas y un fichaje excesivamente caro, a la vez que contradictorio con el intento de contratar a Griezmann unos meses después.
