La Liga
La paciencia de la afición del Athletic Club está llegando a su límite. La temporada 25/26 está dejando una sensación de frustración constante en San Mamés, con un equipo que no ha estado a la altura de las expectativas generadas tras el buen curso anterior.
La eliminación temprana en la Champions League y una preocupante situación en LaLiga han encendido los ánimos de una hinchada que, además, no ha entendido la inacción del club durante el mercado de invierno. El enfado se ha multiplicado tras un movimiento que muchos consideran imperdonable.
Una temporada que ha torcido el rumbo del Athletic
El curso del Athletic Club está siendo decepcionante en casi todos los frentes. Después de lograr el billete para la Champions League la temporada pasada, el equipo dirigido por Ernesto Valverde no fue capaz de competir en Europa y cayó eliminado a las primeras de cambio, dejando una sensación de oportunidad desperdiciada.
En LaLiga, la situación es aún más preocupante. Lejos de pelear por los puestos europeos, el Athletic se mueve en una zona incómoda de la tabla, más cerca del descenso que de los objetivos históricos del club. La irregularidad, la falta de gol y los problemas defensivos han convertido cada jornada en una prueba de supervivencia.
Este escenario ha provocado un clima de tensión creciente alrededor del equipo. La grada de San Mamés, siempre exigente pero fiel, empieza a mostrar signos de hartazgo ante un proyecto que parece haber perdido el rumbo competitivo.
Enero, sin refuerzos y con una herida abierta
El mercado de invierno estaba señalado en rojo como una oportunidad para corregir errores y reforzar una plantilla claramente corta. Sin embargo, enero pasó sin que el Athletic moviera ficha de forma significativa, algo que no ha sentado nada bien a los aficionados.
El enfado se transformó en indignación tras conocerse el fichaje de Álvaro Núñez por el Celta de Vigo. El lateral, criado en Lezama y con un valor de mercado cercano a los seis millones de euros, estaba en el Elche y se había convertido en una de las grandes revelaciones de LaLiga.

Titular indiscutible en el conjunto ilicitano, Álvaro Núñez mostraba un rendimiento constante y una progresión que encajaba perfectamente con las necesidades actuales del Athletic. Pese a ello, el Celta de Vigo se adelantó y cerró su fichaje por apenas un millón de euros a mitad de temporada.
Para la afición rojiblanca, la operación es incomprensible. No solo por el bajo coste del traspaso, sino por el hecho de tratarse de un jugador formado en casa, joven, contrastado en Primera División y en una posición donde el equipo necesita soluciones urgentes.
La afición señala a la directiva y crece la tensión
La sensación generalizada entre los seguidores del Athletic es de desconexión entre el club y la realidad deportiva. Muchos no entienden cómo, en plena crisis de resultados y con un mercado tan accesible, la entidad decidió no intervenir en una operación tan favorable.
Las críticas ya no se dirigen únicamente al banquillo. Aunque Ernesto Valverde sigue contando con respeto por su trayectoria, el foco empieza a desplazarse hacia la dirección deportiva y la toma de decisiones en los despachos. La política de fichajes, históricamente delicada en Bilbao, vuelve a estar en el centro del debate.
San Mamés refleja ese malestar. El ambiente es tenso, con murmullos, reproches y una sensación de oportunidad perdida que pesa más que nunca. La afición teme que la falta de reacción tenga consecuencias graves si el equipo no cambia su dinámica en las próximas semanas.
El Athletic Club encara un tramo decisivo de la temporada. La salvación aún no está asegurada y el margen de error se reduce. Mientras tanto, el caso de Álvaro Núñez se ha convertido en el símbolo de un invierno fallido y de una afición que siente que su club dejó pasar una solución evidente. La tensión está instalada en Bilbao y el desenlace del curso marcará un antes y un después en el proyecto rojiblanco.
