UEFA Champions League
Luka Modric está muy cerca de cerrar una carrera legendaria después de decidir que no renovará su contrato con el AC Milán y que colgará las botas cuando termine la participación de Croacia en el Mundial de este verano.
El centrocampista croata, a sus 40 años, ha vivido unos días de enorme impacto emocional tras la derrota del conjunto rossonero ante el Cagliari, un resultado que dejó al club fuera de la próxima Champions.
Luka Modric se aleja del AC Milán tras el fracaso en Serie A
Modric había condicionado su continuidad en el AC Milán a un objetivo muy concreto: disputar la Liga de Campeones la próxima temporada. El plan parecía claro. Si el equipo lograba el billete europeo, el croata valoraría seguir un curso más en Italia, donde había encontrado estabilidad deportiva y familiar.
Sin embargo, el tropiezo final en Serie A lo cambió todo. El AC Milán no alcanzó la meta y la decepción terminó por acelerar una decisión que llevaba semanas en el aire. Luka Modric no quería alargar su carrera en un escenario de reconstrucción total, sin Champions y con demasiadas dudas alrededor del proyecto.
El club intentó convencerlo hasta el final. En San Siro valoraban su liderazgo, su experiencia y su influencia sobre una plantilla joven que había encontrado en él un ejemplo diario. Pero el golpe deportivo ha sido demasiado fuerte. La eliminación de la carrera por la Champions dejó una sensación de ciclo agotado y abrió una crisis interna inmediata.
Luka #Modric is oriented to announce his retirement from football as player after the World Cup. #transfers 🇭🇷
— Nicolò Schira (@NicoSchira) May 26, 2026
AC Milán e Italia asumen el final de una leyenda
La situación del AC Milán se ha vuelto especialmente delicada tras quedarse fuera de la élite europea. La entidad rossonera afronta cambios profundos en su estructura deportiva. La salida del cuerpo técnico y de varios responsables del área deportiva refuerza la idea de que el proyecto entra en una nueva etapa, lejos de la estabilidad que buscaba Luka Modric.
En Italia, la noticia ha generado un enorme impacto. Pocos jugadores de su edad han mantenido un peso tan real en un equipo de máxima exigencia. Modric no fue un fichaje simbólico. Llegó al AC Milán para competir, ordenar el centro del campo y elevar el nivel competitivo de un vestuario con talento, pero también con altibajos.
Durante la temporada, el croata dejó muestras de su jerarquía. Administró ritmos, dio pausa, interpretó partidos y volvió a demostrar por qué ha sido uno de los grandes centrocampistas de este siglo.

El Mundial marcará el último baile de Modric
Luka Modric quiere marcharse con la selección croata como último escenario. El Mundial aparece ahora como el cierre natural de una trayectoria irrepetible. Croacia volverá a apoyarse en su capitán para competir contra las mejores selecciones del planeta. Su experiencia será clave en un grupo que todavía mira al veterano como líder absoluto.
Antes del torneo, el centrocampista afrontará los últimos preparativos con la intención de aislarse del ruido generado por su futuro en el AC Milán. Su prioridad pasa por llegar mentalmente limpio y físicamente preparado. Después, cuando termine el camino de Croacia, anunciará oficialmente el final de su carrera profesional.
Para la Serie A, su salida supone perder a uno de los nombres más respetados del campeonato. Para Italia, significa despedir a un futbolista que eligió competir hasta el último día. Luka Modric no necesitaba demostrar nada, pero aun así aceptó el desafío de jugar en un grande europeo a los 40 años.
El desenlace no ha sido el soñado, aunque su legado queda intacto. En el Real Madrid fue eterno, en Croacia es bandera y en el AC Milán dejó una última lección de profesionalidad. Luka Modric se prepara para decir adiós después del Mundial, con el balón todavía en los pies y con la grandeza intacta de los jugadores que saben elegir su final.
