La Liga
El FC Barcelona se ha proclamado esta noche campeón de la Liga española por segunda temporada consecutiva. Un hecho complicadísimo y que, con ‘el Txingurri’, sólo han logrado nueve entrenadores del Barça. Un hecho que sólo se consigue con tres cosas: equilibrio en la plantilla, buenas rotaciones y con una excelente gestión del grupo.
A diferencia de lo ocurrido otras temporadas, la secretaría técnica culé ha logrado juntar este curso una plantilla tremendamente competitiva: los titulares son de primer nivel, pero es que los suplentes han apretado y, lejos de conformarse con su rol, han obligado a los demás a perfeccionar sus actuaciones. Y claro, el colectivo no sólo se ha visto beneficiado, sino que el propio Valverde ha podido contar en todo momento con 16 o 17 futbolistas de su máxima confianza.
Al margen de la presencia de grandes ‘suplentes’ como Cillessen, Semedo, Lenglet (ahora Umtiti), Aleñá, Arturo Vidal, Coutinho (o Dembélé), Malcom, Todibo e incluso Boateng y Murillo, el Barcelona ha contado con un grupo tremendamente sano donde, lejos de notarse los cambios, el equipo era incluso mejor. Y esto, además de gracias a Valverde, es también gracias a la dirección deportiva culé.
