La Liga
Cuando el Real Madrid decidió, el último día del mercado veraniego de 2005, que pagaría 27 millones por un jovencísimo Sergio Ramos, la gente tildó al club blanco de loco, de malgastar el dinero en un joven que ni siquiera había jugado 50 partidos en primera división. 11 temporadas después, y tras casi 500 partidos vestido de blanco, el zaguero andaluz ya forma parte de la historia de la entidad de Chamartín.
Lo de ayer no fue casualidad. Ramos volvió a hacerlo, volvió a marcar en el tiempo de descuento. Como tantas otras veces, como era de esperar, como muchos imaginaban. Volvió a suceder. Al igual que ocurrió en la final de ‘La Décima’ ante el Atlético de Madrid, o en la de la pasada Supercopa de Europa contra el Sevilla, o contra el Barça en el último ‘Clásico’, el capitán madridista decantó el marcador, -una vez más-, en el último suspiro.
Once años y 492 partidos después, uno ya puede decir, sin pelos en la lengua, que Sergio Ramos ha sido uno de los mejores fichajes de la historia del Madrid. Sí, tiene varios defectos y carencias que muchas veces se pasan por alto. Comete errores defensivos graves, pero la constancia con la que ha ido viendo pasar entrenadores y la cantidad de goles importantes que ha anotado, hacen de los 27 millones que en su día pagó el Real una cantidad insignificante y más que justificada.
