La Liga
Antes de ayer se cerraron las puertas de acceso del último tren a Primera División. El Getafe CF, que aplazó el ascenso hasta el último momento, compró el último billete de ida y se subió al vagón que ya desde hace semanas ocupaban Levante UD y Girona FC. Tres equipos que, -viejos conocidos o debutantes-, tendrán la difícil misión de intentar permanecer en la máxima categoría del fútbol español, además de lidiar con las muchas salidas que se producirán este próximo mercado veraniego.
Al fin y al cabo, tal y como comentamos en su momento, tanto Levante como Girona y Getafe sufrirán en sus propias carnes el hándicap que supone venir de Segunda: la hégira de varios futbolistas cedidos, de otros que terminan contrato el 30 de junio y de muchos que los clubes decidirán no renovar. Como casi todos los recién ascendidos, las tres entidades anteriormente citadas deberán fichar mucho, muy bien y muy barato. Y para ello, qué mejor que fijarse en el Deportivo Alavés.
Al margen de acertar con su polémica decisión de cambiar de entrenador, -decidieron prescindir de Pepe Bordalás para apostar por Mauricio Pellegrino-, el conjunto vitoriano fue tremendamente inteligente a la hora de cerrar sus 16 incorporaciones veraniegas. Tal y como explicamos, el Alavés la ‘clavó’ a la hora de mezclar jóvenes talentos con mucha hambre y ambición con otros veteranos con experiencia y ánimos de resarcirse en Primera. Y por ahí creo que deben tirar los Levante, Girona y Getafe: por acoger como cedidos a futuros cracks y por paliar sus carencias con futbolistas bregados en mil batallas.
