River Plate suspira por una cesión de Julián Álvarez

El delantero argentino no está cómodo en el Atlético de Madrid, con el que no ha marcado todavía, y podría pedir salir en el mercado invernal

Mario Roldán Martínez | 17 Oct 2026 | 11.30
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Julián Álvarez, en un entrenamiento / Club Atlético de Madrid
Julián Álvarez, en un entrenamiento / Club Atlético de Madrid

La Liga
1 X 2
Real Betis Barcelona
17/10/26 18:30:00
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El mercado de fichajes de River Plate podría imaginar el regreso de Julián Álvarez, delantero argentino de 26 años, mediante una cesión en enero de 2027, antes de un hipotético fichaje por el Barcelona en verano. La operación exigiría un giro radical: el Atlético de Madrid no contempla facilitar su salida y mantiene al futbolista bajo contrato hasta 2030, con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.

River Plate necesita un giro inesperado para recuperar a Julián Álvarez

La posibilidad de volver a ver a Álvarez con la camiseta de River Plate pasa, en primer lugar, por una decisión del propio jugador. El atacante tendría que dejar de considerar el Atlético como su destino deportivo inmediato y abrir la puerta a una salida temporal en pleno curso.

Ese planteamiento está muy lejos de la situación conocida. El club madrileño invirtió una cantidad importante para incorporarlo desde el Manchester City en 2024 y firmó con él un vínculo de seis temporadas. No existe una señal pública de que esté dispuesto a cederlo a mitad de temporada para que recupere ritmo competitivo en Argentina.

Para River Plate, la fórmula tendría una ventaja evidente: incorporar durante unos meses a un futbolista que ya conoce el club y que se formó en sus categorías inferiores antes de dar el salto al fútbol europeo. Sin embargo, esa ventaja deportiva no resuelve el principal problema, que sería convencer al Atlético de que acepte una operación contraria a su postura actual.

La hipótesis más atrevida consistiría en que Álvarez solicitase salir en enero y eligiese Argentina como destino provisional. Para que ese escenario se materializara, no bastaría con la voluntad del delantero: también haría falta el visto bueno de la dirección rojiblanca.

El Atlético de Madrid no tiene motivos para facilitar la operación

La posición del Atlético de Madrid es el mayor freno para cualquier intento. En agosto, la cúpula del club descartó negociar con el Barcelona por el argentino y reiteró su intención de mantenerlo en la plantilla. El contrato hasta 2030 y la cláusula de 500 millones refuerzan su capacidad para controlar el futuro inmediato del jugador.

La situación podría cambiar si Álvarez comunicase que no desea continuar, pero incluso en ese caso una cesión a River Plate no sería automática. El Atlético tendría que valorar el impacto deportivo de perder a su delantero durante la segunda mitad de la temporada y decidir si acepta una solución temporal en lugar de estudiar un traspaso.

La idea de una salida en enero también obligaría a resolver qué ocurriría después. Una cesión de unos meses solo tendría sentido dentro de este planteamiento si el futbolista mantuviera abierta la posibilidad de regresar a Europa en verano, sin que eso supusiera un compromiso ya acordado con ningún club.

Barcelona aparece en el horizonte del verano

El Barcelona encaja en esta hipótesis como posible destino definitivo, aunque la relación entre ambas entidades complica cualquier negociación. El Atlético ya ha expresado públicamente su negativa a vender a Álvarez al conjunto azulgrana, por lo que un cambio de escenario requeriría una modificación sustancial de su postura.

Por ahora, no hay constancia de un acuerdo que vincule una cesión a River Plate con un posterior traspaso al Barcelona. Ese recorrido solo podría plantearse si el jugador impulsara su salida y el Atlético aceptara negociar unas condiciones que hoy no contempla.

El próximo mercado de invierno será el primer punto de referencia para medir si cambia la situación. River Plate puede mantener la ilusión de recuperar a Álvarez, pero cualquier avance dependerá de una decisión del delantero y, sobre todo, de que el Atlético abandone su actual posición antes de que el verano abra una nueva ventana para discutir su futuro.