La Liga
Pocos o muy pocos esperaban el baile de banquillos que se ha producido en muchos de los gigantes de Europa durante esta temporada. La salida de Frank Lampard del cuadro blue, la llegada de Mauricio Pochettino al París Saint-Germain y el fichaje de Thomas Tuchel en Stamford Bridge han redibujado la actualidad de estos dos equipos y comenzamos a entrever algunas inferencias de lo que pueden aportar los técnicos a sus nuevos clubes.
Es el caso de un Thomas Tuchel, que en París no fue capaz de implantar su estilo de juego de la manera más fiel. Pero hablamos de uno de esos técnicos metódicos que en una plantilla no ven a personas, ven a figuras que pueden realizar una función determinada dentro de la maquinaria que es el equipo para el teutón.
Sus primeras dosis
Y uno de los elementos más característicos del juego de los equipos de Thomas Tuchel son las clásicas aperturas por fuera. Ensanchar el terreno de juego con dos carrileros versátiles y profundos, para generar ventajas por dentro y complicar al máximo la defensa del rival.
Y en el Chelsea, parece que los dos elegidos para encargarse de esta importante función están bastante claros:
- Hudson-Odoi: por la derecha, la apuesta parece ser el jovén inglés. Con unas capacidades ofensivas más que interesantes, su velocidad y desparpajo con el balón le convierte en un efectivo más que interesante para la zona.
- Marcos Alonso: uno de los jugadores más defenestrados por Lampard pero un futbolista idóneo para esa función. Defensivamente potente gracias a su físico y su facilidad por arriba, ofensivamente muy útil con su excelente golpeo y visión de juego.
