El fútbol ha recibido hoy una noticia de las que nadie quiere hablar. Raphael Dwamena ya sabe que tendrá que terminar su carrera deportiva de forma prematura para prevenir su vida de cualquier accidente cardiovascular. El delantero ghanés estuvo el miércoles en la consulta de una de las cardiólogas más prestigiosas de España y también ha pasado pruebas en su médico de confianza en Zúrich, coincidiendo ambos en el mismo diagnóstico: debe dejar el fútbol.
El delantero, que había pasado episodios de malestar en las últimas semanas, ha tenido un incremento de su frecuencia cardíaca y por eso el pasado lunes se sometió a pruebas médicas en Zaragoza. Los resultados de estas llevaron al club maño a anunciar su forma indefinida hasta que hubiese nuevos diagnósticos de especialistas, porque tanto el club como el jugador querían más opiniones antes de tomar una decisión definitiva.
Hace dos veranos, el ghanés estuvo cerca de fichar por el Brighton, pero no consiguió pasar el reconocimiento médico por este problema cadríaco, aunque consiguió ponerle remedio y pudo continuar en el Zúrich y firmar por el Levante la temporada pasada, que lo cedió en verano al Zaragoza, donde estaba siendo un titular indiscutible.
Dwamena tiene implantado un holter -dispositivo que registra la actividad cardíaca- desde hace unos años, y en las últimas semanas había dado índices muy altos, por lo que debió cesar su actividad deportiva. Así pues, el delantero tendrá que retirarse de forma inmediata, algo que hará oficial en los próximos días.
Con estos resultados, aunque el jugador aún pueda viajar a Suiza para visitar a su médico de confianza, el Zaragoza podrá dar de baja al jugador, alegando una baja de larga duración y buscar un delantero sin equipo, o de un club español, para sustituirle. Para ello tendrá 20 días hábiles desde el momento en el que La Liga autorice el fichaje, que sería de un delantero y podrá percibir el 80% del salario que al ghanés le quedaba por cobrar, además del excedente que tenía del mercado de verano.