Sara Carbonero, Cristiano Ronaldo y la Bota de Oro

¿Distintos raseros?

Sara Carbonero. Periodista. Novia de Iker Casillas, portero del Madrid. Informativos Tele 5. Sección de deportes. Abren con la victoria del Atlético de Madrid en UEFA Europa League. Siguen con la del Athletic de Bilbao. Rápidamente pasa al Real Madrid y su partido de las 12h00 contra Osasuna. El trato es amable, cálido, pausado. Se nota cierta complicidad con la noticia. Hoy a Cristiano Ronaldo le dan la Bota de Oro. No hay mención.

Se sigue por las motos, el campeonato del mundo se cierra en Valencia este fin de semana. Se aprovecha la coyuntura para meter la “cuña” de que Tele 5 tendrá los derechos el próximo año. Lícito, desde luego, y viendo que se acaba el mundial, correcto de todo punto.

¿Dónde está el fútbol hasta ahora? Calma que llega. O no llega. Hacia el final del informativo deportivo, tan al final que es imperceptible mientras friego los platos (en España es a la hora de la comida), se escucha en voz baja, tenue, con sonrisa casi maliciosa, que esa misma tarde la darán la Bota de Oro a Cristiano Ronaldo. Pasa tan de puntillas que más oírlo lo intuyes. ¿A qué se debe? ¿No es importante? ¿Tiene algo que ver que su novio, Iker Casillas, y Cristiano Ronaldo, no se llevan bien? En estos días en los que se habla tanto de que David Villa y Leo Messi no se soportan (conociendo al asturiano especialmente, es algo que no tiene demasiado sentido), me llama poderosamente la atención este asunto. ¿Si hubiera sido Messi la Bota de Oro el tratamiento habría sido tan ligero? No entro en si hubiera sido un español, que rozaría lo épico. Pero me pregunto si el hecho de que sea Cristiano Ronaldo, con quien se dice que ha tenido algún roce, tiene algo que ver.

¿Qué esto no es fútbol? Perdónenme, pero que un jugador marque 40 goles en Liga española, supere los records de Hugo Sánchez y Telmo Zarra, anote más de 100 con el Real Madrid, gane la Bota de Oro y, contra el mejor equipo de todos los tiempos siga dando la cara, me parece merecedor de mucho más que un triste pie de salida en un informativo nacional. Pero la dulce Sara Carbonero, con su sonrisa, lo aplaca todo. Seré yo, un suspicaz perpetuo, que lo ve con malos ojos y lo escucha con peores oídos. En fin. Uno ya tiene su merecida Bota de Oro. A Sara no la podremos ver hasta el lunes. Y entonces, las noticias serán otras.

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