La UEFA, la FIFA, la ONU, la TIA y el KGB

Estas formas sí son un chorreo

Yo ya no se qué organismo futbolístico debe entrar a juzgar los lamentables incidentes, trampas y demás estratagemas que se utilizan, en los últimos tiempos, en este “noble” deporte que es el fútbol. Posiblemente, habría que poner a Mortadelo y Filemón a investigar porque, seguro que tienen un criterio más fiable y coherente que la UEFA. ¡Seguro!
Las acciones a las que me refiero, me da igual que función tengan. Acciones con el objetivo de desconcertar al rival, perder tiempo o hacer daño al equipo/afición contraria.
Me explico.
Me da igual que se llame:
1. Entrenar, concienzudamente, a los recogepelotas para no dar el balón al equipo contrario, sobre todo cuando el equipo local va ganando.
2. Exagerar una agresión (en ocasiones ni se llega a ella) de un contrario con el único objetivo de echar al que, supuestamente, agrede del campo.
3. O que se llegue a desprestigiar, insultar y enervar a jugadores y/o realizar gestos obscenos, inapropiados u ofensivos.
Me vuelvo a explicar pero esta vez con ejemplos:
1. El Sadar o el Sanchez Pizjuan con los dichosos baloncitos y la complacencia de sus presidentes.
2. Expulsión de Crouch con la entrada de Marcelo ante el Tottenham con un primer plano del lateral del Real Madrid celebrando con gozo y valentía la retirada del campo de su rival inglés. O también, la “agresión” alevosa del mismo lateral a Busquets, en uno de los clásicos que hemos sufrido, y digo sufrido, en las últimas semanas, en que el catalán entendió como un disparo con una Colt 45 a bocajarro en su mandíbula con las retorceduras propias de una persona con enfermedad epiléptica.
3. Las celebraciones de ese “gran” futbolista como lo fue Leandro, delantero del Valencia de hace ya algunos años, esperemos que se haya retirado ya, en el Calderón. Las “butifarras” de Giovanni en el Bernabéu o los gestos de rabia que rayan la imbecilidad del central más leñero que ha tenido el Madrid, Pepe. Esperemos que no se ofenda Hierro por quitarle el puesto.
¿A dónde vamos a llegar? ¿Qué se ha hecho de los valores del deporte? ¿Es sólo negocio? ¿Vale todo para ganar? ¿Los jugadores nos toman por tontos? ¿Se les puede permitir todo?
Vuelve a salir en los medios nacionales, el debate de qué castigo infligir a los que finjan agresiones, después del tercer clásico que se jugó hace una semana con escenario de Champions y se centran en los fingimientos, antes comentados de Busquets o los que la prensa apropia a Alves o Valdés.
¿Será la UEFA la que actuará? ¿O serán los medios de comunicación los que ayudarán a ello?
Me gustaría que, si os apetece, tenéis un rato o estáis aburridos en el trabajo, busquéis algún vídeo sobre Srzai Jalem de la Liga Turca de principios del año 2000, Eduardo Lima Pereira en el Campeonato Guatemalteco a finales de los 90 o la de Dida en la Champions del 2007-2008. A mí se me caería la cara de vergüenza, más que nada, y perdonad mi sinceridad, porque luego mi madre y mi padre me iban a llamar Gilipollas porque, entre otras cosas, estas cosas se graban en la tele y luego puedes reafirmar lo que te dicen tus familiares.
Un servidor, si algún día tiene un hijo, Dios lo quiera, recopilará estos vídeos para decirle que, en el caso de que quiera jugar al “noble” deporte del balompié, Dios vuelva a quererlo, no haga nunca esas trampas, gestos o teatros. Los aficionados no nos lo merecemos y la esencia del deporte se pierde por el camino.
Ahhh!!! Por cierto, no hubiera estado de más que ayer, el Madrid, hubiese felicitado a Eric Abidal por su pronta recuperación al finalizar el choque. Hubiese difuminado, un poco al menos, como dice un gran amigo mío, lo que algunos llaman, el nuevo libro negro de estilo del Madrid.

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