El cuento de los 3 gallitos: Cristiano, Neymar y Jesé

Buscaban fortuna, fama y dinero

Había una vez tres gallitos que se dedicaban al fútbol y querían explorar la Liga española para buscar fortuna, fama y dinero. Cada uno de los gallitos era bueno en un conjunto de facetas en este divertido, y antiguo, deporte del balón pié; Pero siempre había un lobito con mala cara que los vigilaba, lo llamaban “Jose Mario Dos Santos” aunque no recuerdo el nombre abreviado.

Cristiano, el mayor, era el más goleador y consolidado. Por supuesto, el más famoso y tiraba unas folhas secas que eran para enmarcar y, por supuesto era guapo y tenía muchíiiiiiiiisimo dinero.

Neymar era el mediano. La estrella emergente del panorama futbolístico en ese momento. Tenía un dribling como pocos, su creatividad estaba fuera de toda duda y su equipo giraba en torno de él.

Jesé era el más pequeño, a pesar de ello, tenía quizás uno de los mejores disparos comparado con los otros dos. Además, era muy diagonal y se las prometía muy felices con su buen manejo de balón.

Un día, los tres decidieron jugar en el mismo equipo, el Real Madrid, para que su carrera se catapultara hasta el estrellato.

Jesé cogió sus bártulos y dejó su Gran Canaria natal, donde vivía con Papa Gallo, para hacer carrera en la capital de España. Jesé cogió el mando del equipo filial del club de Concha Espina para convertirse en uno de los jugadores más destacados.

Jesé pensó: “Me indignaré y pediré jugar más en el equipo grande. Diré que mis representantes están mirando otras alternativas y seguro, seguro que jugaré”.

Neymar estuvo coqueteando con el club blanco, pero también miraba de reojo el equipo rival, esos que iban de blaugranas y que jugaban como los ángeles.

Neymar pensó: “Me dejaré manosear por mis representantes y mi padre. Mientras tanto, me iré dejando querer por aquí y por allá para que el club blanco decida pagarme el triple de lo que pensaba en un primer momento.”

Cristiano llegó desde una ciudad inglesa, a la que nunca irías de turismo si no fuese por el fútbol, y empezó a demostrar que era uno de los mejores del mundo. Marcó y marcó sin parar pero no pudo conseguir todos los éxitos que esperaba porque había un gallito argentino que le quitaba la gloria y los títulos.

Cristiano pensó: “Voy a decir que estoy triste. Buscaré el respaldo de mi club como un niño mimado que le estira las faldas a su madre. En el caso de que no me hagan caso, iré abrazando a mis antiguos entrenadores”.

Un día, el lobito, Jose Mario Dos Santos, se los encontró de frente en una mesa de despacho y les dijo: “Gallitos, os voy derribar. Soplaré, soplaré y rapidísimos os derribaré”.

Y sopló, sopló y sopló con todas sus fuerzas y Jesé se vino abajo.

El gallito Jesé dijo: “Nooooo, acabaré igual que a Portillo, Alvaro y Adán”

El gallito Neymar dijo: “Nooooo, al final me tendré que conformar con quedarme en el Santos”

Pero el gallito Cristiano se quedó de pie mirando desafiante.

El lobito volvió a soplar.

El gallito cristiano se quedó igual.

El lobito intentó atacarle enemistándolo con sus amigos en el vestuario, no dando importancia a su tristeza, no mimándole como quería… Todo ello para que dejará de pensar en triunfar en el club… Pero no pudo. Un cazador que aparecía por allí, Blorentino Berez, se apiadó de los gallitos y le pegó dos tiros que hicieron que el Lobito se espantara y saliera corriendo.

Los gallitos no le volvieron a ver a partir de la temporada 2013-2014.

El mayor, el gallito Cristiano, regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos, egoístas y poner en peligro sus propias carreras futbolísticas pero acabaron triunfando… en otros equipos que no fueron el Madrid.

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