Cuando arde Valencia, se asoma Aragonés

El Valencia busca entrenador tras destituir a Pellegrino

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Déspota con la prensa, polémico en sus declaraciones, poco amigo de los discursos públicos y viejo desfasado, dirían algunos. Esos mismos son los que odian lo añejo y jalean las nuevas hornadas de entrenadores que se creen el centro del mundo y los nuevos maestros de este antiguo deporte. Pero también: Gran conocedor del fútbol español con una personalidad fuera de toda duda y con el que los egos no están en un once titular, y por supuesto, tampoco duran mucho en un vestuario.

Ese es Don Luís Aragonés, para bueno y para lo malo.

Pero recordemos un poco lo que ha sido su vida como entrenador:

Recuerdo que cogió a Romario, gran estrella venida a menos y fichada por un Valencia que necesitaba ilusionarse de alguna manera, y le dijo eso de: “Míreme a los ojitos” para pegarle el mayor “puro” que quizás cualquier entrenador se haya atrevido con el astro brasileño. Romario ponía una cara entre “Este me suelta una bolea que me revienta la cabeza” y “Este quien coño se cree que es”, y perdónenme la expresión, pero así fue. En pocas semanas, Romario partía hacia Brasil para acabar arrastrándose en los campos de fútbol. Al menos, no lo hizo en el campo de Mestalla

Otra muy buena, fue cuando levantó por la “pechera” a un atrevido y jovencísimo Samuel Etoo en la Romareda, como entrenador del Mallorca, después de un cambio. Lo gracioso es que el camerunés siempre le ha recordado con respeto y lo ha nombrado, más de una vez como “el abuelo”, con tintes sentimentales y añorando esa etapa. Uno de los entrenadores que más le marcó y del que dijo que aprendía día a día en aquella época.

Deberíamos de recordar también algunas gestas en otros clubes como cuando cogió en el 87 al Barcelona, con uno de los peores inicios de su historia en Liga y tras la destitución de Venables, y consiguió la Copa del Rey.

En el 92 derrotó al Real Madrid, en lo que sería su Copa del Rey, al jugar la final en el Santiago Bernabeu con un juego atrevidísimo del Atlético de Madrid, que por entonces entrenaba.

Consiguió meter en Europa a un Sevilla que no la olía desde hacía años, a mediados del 90, e hizo al Mallorca la revelación con un tercer puesto y entrando en la Champions al final de dicha década.

Y algo muy importante, hizo debutar y consolidó a canteranos en todos y cada uno de los equipos en los que entrenó. Por ejemplo, en este último subió a un tal Diego Tristán, un tal Dani Güiza y a tal Riera así como a Novo. Si acabase en el Valencia podrían dar las gracias al cielo los Bernat, Gayá, etc… Así como los jóvenes trabajadores y con desparpajo como podrían ser Viera o Alcacer, cuando vuelva. ¿Se le hubiese escapado Isco al bueno de Luís? No lo creo.

Y ya de remate, coge a la selección cara la Eurocopa del 2006, una selección deprimida y borrosa. Cae, con mala suerte, ante Francia en octavos de final. Ahí hace la cruz al famoso 7 del Real Madrid, Raul. A partir de esa fecha, los mensajes de la prensa madrileña que pedían la vuelta de Raul a la selección fueron continuos y brutales. Luís, caso omiso, y acaba su período de seleccionador con un triunfo en la Eurocopa del 2008 sin el capitán blanco y formando unos pilares bien construidos de lo que ahora es la mejor selección de fútbol de la historia.

También en la selección, fue crucificado por la prensa internacional, y por cierto sector de la nacional de la que no era afín, cuando, para motivar a Reyes, quizás con frases no muy adecuadas refiriéndose a Henry, le llamó “negro de mierda”. Lo hace Mourinho o Guardiola y todo el mundo lo toma en broma. Con Luís no se pasaba una.

Pero, y esto a que viene… ¿Por qué debe de ser entrenador del Valencia?

Muy sencillo, imagínense los últimos acontecimientos en el club, la resolución actual de esos “magníficos” directivos en distintos conflictos… Y ahora piensen en lo que hubiese pasado con Luís Aragonés:

- Hubiese tenido compasión de Jonás y Banega con sendos desplantes en las últimas jornadas?

- Le bebería los vientos a Manuel Llorente o se rebelaría ante él si viese que es una marioneta como lo era el “Flaco”?

- Hubiese tenido en cuenta a Parejo durante toda la temporada al pillarle borracho conduciendo a las 6 de la mañana?

- Aguantaría que sus jugadores faltaran al entrenamiento o llegasen tarde?

- Hubiese dejado vomitar a un jugador argentino en un entrenamiento a la que llegó sin poder conducir y con signos evidentes de “sangre en el alcohol”?

- Hubiese dejado apartar al símbolo del valencianismo por un capricho de un presidente títere y sin cerebro o se hubiese ido por no aguantarlo?

- Los cigarros que supuestamente fumaba Miguel, se los hubiese encendido delante de él o le hubiese pegado una buena bronca al pillarle sólo el mechero en el vestuario?

- Se hubiera tragado a unos secretarios técnicos inútiles como los que han pasado por el Valencia o hubiese pegado un grito en el cielo?

Y lo que es más importante afición, hace falta que alguien pegue un golpe encima de la mesa con una plantilla acomplejada, caprichosa y sin ganas de realizar un esfuerzo por la camiseta y el escudo que lo representan.

Necesitamos a ese hombre.

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