Selección brasileña: una vez más candidato | Fichajes

Selección brasileña: una vez más candidato

Selección brasileña: una vez más candidato

La selección brasileña que conduce Dunga acaba de hacerse por tercera vez con la Copa de Confederaciones, un certamen que parecía predestinado a España en un principio, pero que la "canarinha" se terminó adueñando, haciendo caso a su tradicional gen ganador. De este modo, el conjunto verdeamarelo, a pesar de no marcar partidos grandiosos ni dar la sensación de soltar todo su potencial, sigue encaminándose como uno de los firmes candidatos a conquistar la próxima Copa del Mundo a disputarse en Sudáfrica. Esto, de todos modos, es una redundancia. Acaso... ¿Cuándo no es candidato Brasil?

Dunga tiene un principal mérito en este equipo que ha constituido. Y el mérito es, precisamente, ese: el haber formado un equipo que esté por encima de las individualidades. Un funcionamiento colectivo que ya le ha llevado a alzarse con la Copa América y posteriormente con esta Copa de Confederaciones. Aunque no llegue como favorito, Brasil siempre está. Así es como esta selección brasileña ya tiene algo perfectamente definido: una estructura, cierta manera de jugar y nombres propios inamovibles en determinadas posiciones.

Julio César, a día de hoy, presume de ser uno de los grandes porteros que tiene el fútbol mundial, a nivel de top 5. Y este no es un detalle menor. ¿O acaso alguien recuerda un guardavallas determinante que haya ocupado la meta brasileña en los últimos tiempos? Defensores tampoco faltan, ni mucho menos. Si bien Dunga peca un poco de rácano en este aspecto (Maicon es indiscutiblemente un jugadorazo, pero Alves es otra cosa, un aporte diferencial de calidad; Marcelo no será Roberto Carlos, pero es más interesante que Ramires), jugadores le sobran. Lucio, veterano y todo, Juan o Naldo suponen un salto de calidad en materia de centrales realmente notable. Brasil no solamente depende de su ataque para defenderse bien.

El centro del campo brasileño, quizás, no sea el más interesante de ver. Jugadores como Diego o Hernanes, de pie mucho más fino, no abundan en las alineaciones de Dunga. Él se decanta por jugadores algo más musculares. Aunque la fantasía la imponen, habitualmente, los de arriba. Kaká y Robinho siempre terminan haciendo de las suyas. Ya sea dominando en los metros finales, controlando los tiempos o habilitando a compañeros, la dupla es clave en la gestación de juego. Arriba, por más intentos que haya realizado Dunga, Luis Fabiano parece ser inamovible. El goleador del Sevilla ha relegado incluso a Pato, a Vagner Love (titular en los comienzos) y a quien haya osado pelearle el puesto. Esta Copa de Confederaciones no ha hecho más que certificar que está preparado para asumir el reto de ser el 9 brasileño en el Mundial.

Queda en el debe de Brasil el hecho de poder llegar a ser un equipo más lujoso, más brillante, con el correr de los partidos. Si bien la estirpe sudamericana está presente, cierta impronta europea también lo está. Y a Dunga, un competidor nato, no parece importarle demasiado el jogo bonito, algo que podría lograr si profundiza en esa veta. Materia prima, claro está, le sobra para lograrlo. 

Brasil



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