Paco Jémez, el ídolo de cristal

OPINIÓN/ El canario ha fracasado en su nuevo proyecto en el Granada y su caché como entrenador comienza a ser cuestionado

Pocos casos se han vivido en el fútbol español durante los últimos años como el protagonizado por Paco Jémez, su destitución en el Granada ha generado todo tipo de opiniones entre la crítica y los aficionados, pero si analizamos en profundidad la carrera del canario, no deja de sorprender que un entrenador con un bagaje de éxitos tan discreto sea la estrella de tantos debates públicos. Queda claro que la figura de Paco trasciende lo futbolístico y el propio entrenador ha sabido aprovechar su filón para colocarse entre los personajes más mediáticos del fútbol español, pero poco a poco su carisma está bajando enteros y muchos de los que ensalzaron su figura comienzan a valorarle de forma distinta.

Ningún entrenador de la liga española tiene números tan negativos en defensa en los últimos cincuenta años como los de Paco. Sus fans admiten que esta situación se debe a que el canario no dirigió a equipos con gran presupuesto, pero no cabe duda que a lo largo de las últimas cinco décadas otros muchos técnicos estuvieron en su misma situación y no presentan una tarjeta de presentación tan escandalosa. El idealismo de Paco comienza a pasarle factura, sobre todo entre los aficionados de los equipos que entrena. En el Rayo se movió bien (aunque tampoco hizo milagros), ya que el conjunto de vallecas siempre ha representado valores que encajaban a la perfección con el mensaje de Paco. Pero las controvertidas decisiones del técnico y sobre todo su caótica forma de afrontar los encuentros sorprendían.

El Rayo de Paco recibía constantes elogios a pesar de caer en todos y cada uno de los encuentros que jugaba ante los grandes. En una ocasión la sala de prensa del Camp Nou se convirtió en un carrusel de elogios al sistema que Paco había impuesto esa tarde; puede que a muchos les pareciera atractivo, pero no era menos cierto que aquel día su equipo había vuelto a recibir media docena de goles. No es que sea algo extraño en el campo del Barça, pero sí que chocaba tanta veneración.Quizá el punto álgido de todo este fenómeno se produjo cuando Vicente del Bosque abandonó la selección española. El canario se convirtió en el preferido del pueblo para ocupar su puesto y lideraba la gran mayoría de las encuestas que se realizaron en los medios. Sin duda, los aficionados se dejaron guiar por el espíritu y el marketing del personaje antes de valorar los méritos reales del entrenador.

Llegó con ganas a Granada, pero las cosas comenzaron a torcerse desde el principio. Como es costumbre, Paco comenzó quejándose del nivel de su plantilla antes de arremeter de forma directa contra todo lo que le rodeaba. Los resultados no le acompañaron y Paco decidió utilizar su gran arma: la declaración fácil y el victimismo, utilizado ya en la segunda jornada cuando percibía que en Granada no le iba a ser tan fácil conectar con los aficionados. Su proyecto ha sido abortado de manera drástica en la sexta jornada, y lo cierto es que Paco ha quedado muy tocado ya que da la sensación de que no está preparado para luchar en un fútbol tan competitivo, al menos, de momento no ha conseguido tantos éxitos en los terrenos de juego para la fama de la que disfruta. Su futuro es una incógnita y probablemente el técnico necesite un periodo de reflexión. Desinflamar la herida creada por su personaje y reciclarse sería un buen inicio.

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