Premier League
José Mourinho ha demostrado que tiene principios limitados con su reciente fichaje por el Tottenham Hotspurs, club al que dijo que no iba a entrenar por los sentimientos que tenía con la afición del Chelsea, al ser ambos equipos londinenses. El entrenador portugués ha aceptado ser el relevo de Mauricio Pochettino a cambio de una estratosférica cantidad al rededor de unos 18 millones de euros, lo que le vuelve a convertir en el segundo entrenador mejor pagado del mundo.
En 2007, cuando Mou dejó el Chelsea, Daniel Levy, presidente del Tottenham, le propuso entrenar a los Spurs, aunque las negociaciones duraron poco ante la postura negativa del técnico portugués, que acababa de dejar Stamford Bridge. Sin embargo, el entrenador develó más tarde que los motivos por los que no hubo negociaciones es porque su contrato con el Chelsea le prohibía hacerse cargo de un equipo inglés durante los dos años siguientes a su salida, hasta aquí todo bien, entendible y comprensible pero unos años más tarde llegó otra propuesta de los Spurs.
Fue en 2015 cuando se volvió a vivir otro episodio de rechazo por parte de Mourinho al equipo londinense, tras su segunda etapa en el Chelsea y antes de coger las riendas del Manchester United. Y es que Mourinho reconoció que jamás dirigiría al Tottenham por amor el Chelsea y por respeto a sus seguidores: "No podría coger el trabajo porque quiero demasiado al Chelsea y a sus seguidores". Una situación que parece haber cambiado por completo ahora ya que no ha tardado en aceptar la tercera propuesta de Daniel Levy para tomar las riendas del equipo londinense.
Así pues, Mourinho ha demostrado que su lealtad se puede comprar con un buen puñado de millones y entiendo a la perfección que la afición de Stamford Bridge no se haya tomado nada bien que haya decidido entrenar al Tottenham ya que con este movimiento las palabras que dijo Mourinho en 2015 han quedado por los suelos y el entrenador luso, muy retratado.
