Premier League
El fútbol profesional está cambiando y, sobre todo, lo está haciendo la manera de jugarlo, de afrontarlo. Por la condición fisiológica de los jugadores y por el cómo se han ido solucionando las diferentes novedades tácticas que han sobresalido estos últimos años, el estilo de juego que predominará en el futuro será una especie de híbrido que lo conjuntará prácticamente todo. Y en ese aspecto, Jürgen Klopp es uno de los que mejor preparados parecen estar.
Lejos de dominar una sola cosa, el fútbol moderno demanda ser bueno en prácticamente todas las facetas del juego: tener una más que correcta salida de balón, saber atacar en posicional, dominar las dos transiciones, controlar diferentes alturas de presión, defender bien el área y ser bueno a balón parado. No es necesario ser un 10 en nada para ser el mejor, pero sí rozar el 8 en todo. Y el Liverpool lo hace.
“Los equipos de Klopp sólo saben contragolpear”, se suele decir. Pues perdonen que les diga que no puedo estar más en desacuerdo. Es verdad que, cuando uno es entrenador, debe dar prioridad a ciertas cosas antes que a otras, y estoy seguro que el técnico ‘red’ trabaja más las transiciones ofensivas que el ataque posicional, pero el fútbol moderno te obliga a tener cierto dominio de todo y, en este sentido, el alemán es perfecto.
