La Liga
Martin Odegaard ha regresado al Real Madrid. Con 19 años y tras una temporada y media cedido en el SC Heerenveen de la Erevidisie, el talentoso futbolista noruego ha vuelto al Santiago Bernabéu con un claro e indiscutible objetivo: convencer a Julen Lopetegui. Algo que no será sencillo, pues el conjunto blanco quiere volver a prestarlo, pero la cruda realidad es que nunca antes el prometedor jugador nórdico había estado tan cerca de la versión que soñaban en Chamartín cuando le ficharon.
Llegado como un trecuartista de mucha calidad, nadie sabía del cierto de qué posición terminaría jugando Odegaard. Unos decían que de interior, otros de mediapunta y unos pocos atrevidos se decantaban por el frente atacante. Pues bien, la realidad es que su última temporada en el Heerenveen nos deja una cosa muy clara: a día de hoy, el internacional noruego es extremo derecho. Sin ningún tipo de duda.
Atrevido en el uno contra uno, con mucha capacidad de desborde y sintiéndose muy cómodo a pierna cambiada, donde más brilla actualmente Odegaard es en la posición que estos últimos cursos ha ocupado Bale. Sin haber perdido esa visión de juego y ese último pase que siempre le ha caracterizado, el joven jugador del Madrid es actualmente un futbolista mucho más eléctrico y vertical. Demasiado para jugar en el centro del campo, en mi opinión; Perfecto para jugar en banda o por detrás de un delantero centro.
¿Está preparado para ser importante en el Madrid? En mi opinión, no. Sin embargo, no tengo ninguna duda, -y es la primera vez que me ocurre-, que Odegaard tiene mimbres suficientes para llegar a ser alguien de peso en el primer equipo blanco. Sólo tiene 19 años y viene de jugar en Holanda, por lo que un tiempo más como cedido en una gran liga no le vendría nada mal. Necesita continuidad y minutos para volver hecho un hombre. Entonces, estará preparado para triunfar en Concha Espina.
