Fichajes y rumores mediáticos

Los cuatro medios deportivos más populares de España, As, Marca, Mundo Deportivo y Sport, se pasan el verano sumergidos en el peligroso río de los fichajes. Por allí nadan, recogen elementos, pelean contra la corriente (si no pueden se dejan llevar por ésta), recopilan información y, finalmente, novelizan con lo que tienen a mano. Cuántas veces habréis visto las caras de Mourinho, Di María, Ibrahimovic, Fábregas y de otros tantos futbolistas más en las páginas principales. Cuántas veces Maicon estuvo "a un paso" de convertirse en jugador del Real Madrid. Y cuántas veces Fichajes.net publicó rumores que nunca se concretaron.

Beticious

Los cuatro medios deportivos más populares de España, As, Marca, Mundo Deportivo y Sport, se pasan el verano sumergidos en el peligroso río de los fichajes. Por allí nadan, recogen elementos, pelean contra la corriente (si no pueden se dejan llevar por ésta), recopilan información y, finalmente, novelizan con lo que tienen a mano. Cuántas veces habréis visto las caras de Mourinho, Di María, Ibrahimovic, Fábregas y de otros tantos futbolistas más en las páginas principales. Cuántas veces Maicon estuvo "a un paso" de convertirse en jugador del Real Madrid. Y cuántas veces Fichajes.net publicó rumores que nunca se concretaron.

En base a fuentes propias, ajenas o descolgando cables de agencias, los diarios deportivos alimentan el genio periodístico de los lectores, que muchas veces piensan saberlo todo, cuando en realidad concocen tan solo una pequeña parte. ¿Dónde está la verdad? ¿Quién es capaz de mostrarle la realidad al mundo tal como es? Tales preguntas, típicas en cualquier rubro, no tienen una respuesta. Sin embargo, dentro de la inherente subjetividad se pueden concebir distintas formas de hacer periodismo.

Evidentemente que en el mercado español se hace más simple contrastar dos o más fuentes, aunque si se trata de una "voz fuerte" puede que la nota ya esté pronta para publicar. Si Caliendo, el simpático agente de Maicon, le dijo a Calciomercato a principios de junio que "en la vida todo se vende y se compra, menos el amor", mientras que el mismo futbolista le decía en una entrevista a AS que sería un "honor" ser parte de la casa blanca, no habría por qué preguntarle a Moratti o Pérez, presidentes del Inter de Milan y el Madrid respectivamente, en qué nivel están las negociaciones. ¿O sí? Días después, cuando ya se hablaba de dinero y salarios, el jerarca máximo de los neroazurros gritó a los cuatro vientos que no vendería al lateral brasileño.

La novela de Maicon duró más de dos meses; recién en agosto apareció el punto final. Moratti, como hábil declarante que es, le dijo el 9 de agosto a Corriere dello Sport que "si el Madrid quería a Maicon, tenía que haber hecho más", lo que significa que en algún momento estuvo en sus planes vender al jugador. Se dijo muchísimo, los medios titularon salvajemente y la fina -aunque ligera- búsqueda del detalle constante (varias actualizaciones diarias) logró que el lector se desinformara cada vez. El aficionado merengue no sabía si llegaría, si se iría para Inglaterra o si permanecería en la Serie A. ¿Cuál hubiese sido el tratamiento ideal?

Como sucedió con la novela de Fábregas en el catalán Sport, el problema puntual que tuvo el tratamiento del rumor de Maicon fue precisamente que no tuvo tratamiento. Cada día se publicaba una cosa distinta en función de una declaración nueva, o vieja. Al tener la "necesidad económica" (como una inercia que se apoya en la idea de que así se generan más ingresos) de difundir información sobre el tema caliente del momento, los medios son capaces de encontrar hielo en un desierto. Si Maicon dijo, como tantos otros, que le gustaría jugar en el Madrid, eso no quiere decir que exista un vínculo entre ambas partes. Pero el efecto dominó es amnésico, y el punto de partido se nos muestra cada vez más lejos.

En el reinado de los rumores el condicional es príncipe, y la omisión de información es rey. Si no hay ningún dato que aporte información, es decir, que mejore la conceptualización sobre un tema en particular, es mejor no avanzar en la novela. Porque de hacerlo lo único que se logra es ir para atrás. Si hay algo jugoso, pero nadie promete nada, la tarea se complica más. En el periodismo deportivo, mal o bien, se aceptan los "podría", aunque hay que tener cuidado con esos bichos. Quien escribe podría fichar por el Levante, o también recibirse de astronauta. Todo puede pasar en esta vida. De ahí que es fundamental procesar la información, desmenuzarla y "anotar" lo realmente importante. Las fotos grandes y los títulos resonantes no nos deberían impactar.

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