Bielsa ha sido un gran error
El juego de toque no se identifica con las características de sus jugadores
El Athletic de Bilbao apostó este verano por Marcelo Bielsa como nuevo técnico contraviniendo una de las viejas reglas de la vida que aconseja: "si algo va bien, no lo toques". El conjunto vasco que estaba resucitando después de una situación angustiosa por la que había pasado en los últimos años. Las temporadas 2006/07 y 2007/08 fueron denominadas en Bilbao como "el bienio negro". En ambas estuvo rozando el descenso que, si no en una en otra, había merecido por su juego y sus mezquinos resultados. No obstante, la primera, que comenzó con Mendilibar al frente del equipo y también con una idea de toque, juego en corto y combinación, acabó salvando los muebles de auténtico milagro y con el juego de toda la vida, una teoría muy vasca y que Javier Clemente conocía y proponía a la perfección: "patapum p'arriba Patxi!". La victoria en Riazor (1-2), salvó matemáticamente a un club que nunca ha jugado en Segunda División. Nunca ha descendido. Privilegios, todos ellos, que sólo comparte con Real Madrid y FC Barcelona. La temporada 2007/08 aún fue peor. La iniciaron con Félix Sarriugarte y la salvó sobre la campana José Manuel Esnal "Mané" con una victoria contra el Levante UD en San Mamés que nunca se olvidará. La afición que tantas veces ha sido salvaguarda del equipo, animó y empujó como nunca hasta que el árbitro dio por finalizado el partido y con él el calvario de temporada que se había vivido en Bilbao. San Mamés, tantas veces padre y madre comprensivos, abroncó al equipo con una pitada como no se recuerda.
Macua dio con la tecla
Macua puso fin al tormento con algunas incorporaciones de jugadores y sobre todo con una política muy acertada en el fichaje del entrenador. Joaquín Caparrós, procedente del Sevilla donde llegaba de hacer un trabajo excelso y donde además había promocionado a algunas de las estrellas andaluzas, hasta haber llevado también al filial nervionense a Segunda División, si hizo cargo del equipo. El fútbol de Caparrós nunca fue demasiado vistoso, pero el Athletic lo interpretó a las mil maravillas. El equipo fue hacia arriba y temporada a temporada fue madurando. El primer año del utrerano en el banquillo rojiblanco el equipo acabó en media tabla y libró los puestos de descenso, desde donde se venía con holgura. En 2009 se volvió, 24 años después, a una final de la Copa de Rey. El año siguiente, compaginando Europa League y Liga, con una plantilla muy cortita de recursos de calidad, acabó octavo, después de desinflarse en la parte final. Y el año pasado, completó una temporada buenísima en la que acabó 6º, empatado con Atlético de Madrid y Sevilla, pero por delante de los colchoneros.
En verano llegaron las elecciones y Macua, muy discutido por su gestión al frente del club y sus políticas económicas, (aunque innegable su gran rendimiento deportivo), Josu Urrutia un histórico centrocampista del equipo durante la época de los 90 e inicios de 2000, ganó holgadamente los comicios. Su mejor baza fue la presentación de un entrenador con un gran cartel en todo el mundo. Deseado en media Europa y por grandes clubes, el Athletic ataba al argentino Marcelo Bielsa.
Urrutia y su baza electoral
La apuesta de Urrutia y su junta directiva en el plano deportivo era realmente arriesgada. Bielsa es un estudioso del fútbol casi hasta un punto enfermizo. No en balde, el sobrenombre que trae de Argentina es "El Loco". Ha sido uno de los pocos entrenadores que realmente ha aportado algo al mundo del fútbol los últimos años. Extremos abiertos, hombres de banda que jugaban a pierna cambiada, (su primer experimento de estas características fue con la Selección Argentina a finales de los 90 con Gustavo López por la derecha)... juego de presión y toque. Bielsa llegó a Bilbao con muchas ganas de trabajar e implantando su filosofía. Claro que el Athletic es un club con unas características muy determinadas y muy complejas. Las fuentes de las que amamantar al equipo son muy limitadas y los recursos de los que tirar también. La fe, la lucha, el esfuerzo y el sacrificio son señas de identidad congénitas, pero la calidad no ha sido nunca el elemento diferenciador del fútbol vasco. Claro que han habido grandes talentos, pero lo que propone Bielsa exige un altísimo nivel técnico de todos sus futbolistas y en la plantilla del Athletic, quizá no encuentre ni 10 así.
Bielsa ha sugerido un sistema con dos laterales largos, con mucho desgaste. Dos centrales con salida de balón y un pivote que se asocie para el inicio del juego. Dos volantes por delante y dos extremos. Arriba sólo un punta. Fernando Llorente.
De un plumazo, Bielsa ha conseguido enterrar a la mayor promesa zurda del fútbol español, Aurtenetxe, internacional sub 19 y el único lateral izquierdo con cierta calidad de la plantilla. Koikili y Balenziaga fueron descartados a principio de temporada y el mercado vasco no da para más. La solución ha sido la de ubicar a De Marcos, un joven que llegó a Bilbao como delantero y que, puntualmente, cumplió en un par de partidos como lateral derecho. Es diestro. En la derecha, su primera idea fue relegar a Iraola y ceder el carril a un hombre más fuerte como Gurpegui, (medio centro defensivo). Las primeras experiencias fueron traumáticas. El equipo no tenía ninguna calidad para sacar la pelota desde atrás con un San José muy verde y con Amorebieta limitadísimo para esta función. La segunda solución ha sido recolocar a Javi Martínez. El navarro, campeón del mundo, ha sido protagonista de las últimas temporadas como medio centro y campeón de Europa sub 21 en el eje. Sus recursos son ilimitados, pero su talento atrás está castrado como central. Su puesto lo ocupa Iturraspe. Por primera vez asentado en el 11 titular, el joven centrocampista es poderoso, pero poco virtuoso. Así que el juego corto y en combinación llega mordidísimo al centro y allí se suele perder.
Los experimentos de "El Loco"
Para dar soluciones ofensivas, el Athletic había contratado, procedente del Real Zaragoza a Ander Herrera, (titular en la Selección campeona de Europa sub 21). Claro que la pelota no le estaba llegando nada limpia y el peligro del Athletic de Bielsa venía, esporádicamente, por la aportación de sus hombres en banda. Susaeta no es un extremo de primer nivel europeo y Muniain, (también campeón de Europa sub 21), está cargándose todo el peso ofensivo del equipo. Una demostración suya de talento en Bratislava dio la única victoria hasta hoy en partido oficial del club vasco. Pero todo esto ha aislado a Fernando Llorente y lo ha dejado en una isla perdida sin referencias ni ayudas. Mientras, en el banquillo, Gaizka Toquero, un personaje con pinta de anti héroe, pero que representa las más esenciales características de un jugador del Athletic, sigue sin rascar bola. Posiblemente Toquero no fuera titular en ningún equipo de Primera División, pero para este Athletic ha supuesto mucho los últimos años. Un revolucionario, un Robin para el Batman de Llorente. Un aliado para el súper héroe.
Los resultados del Athletic son desoladores. En un inicio placentero de Liga, donde se le ha evitado tener que ir al Bernabéu a jugar la primera jornada, ha sumado sólo 1 punto de 9 posibles y en estos tres partidos, (dos en San Mamés), ha recibido a dos recién ascendidos, Rayo y Real Betis, contra quienes no mereció ganar en ninguno de los casos, y rindió visita a Cornellá, donde dio una exhibición de ineficacia de cara a puerta.
Bielsa morirá con sus ideas y seguirá apostando por un Athletic plástico y jugón. Mientras tanto, los puntos más asequibles de la Liga se le esfuman y el calendario tiende a empinarse las próximas jornadas. Ojalá un histórico como el Athletic no se condene por la obstinación de un "loco". Pero en Bilbao van los partidos broncos y coperos, con barro y lucha en el fango. Los zapatos de charol y el tango argentino quedan lejos de tierras vascas.


